¿Qué es ‘HOMESCHOOL’?

Educar en casa. ¿Qué es? ¿Cómo se hace? ¿Qué métodos existen? ¿Por qué hacerlo? ¿Cómo validarlo? ¿Qué filosofía le sostiene? ¿Por qué tomar esa responsabilidad? ¿Es para todos, cualquiera puede hacerlo?

 

¿Qué es homeschool?

Siempre se educa en casa, pero con la expresión ‘homeschool’ se entiende aquella opción que realizan algunos padres de familia para tomar en sus manos la educación formal de sus hijos. En este sentido, homeschool implica la ‘no escolarización’.

Las razones por las que las familias lo eligen, son tantas cuantas familias que lo hacen existen, pero en general las hay de tres tipos: filosófica, académico-pedagógica, y circunstancial… y por lo común se entrecruzan como justificación argumentos combinados.

Las razones de índole filosófica son muy importantes para muchas familias. Se sostienen en el deseo de educar a los hijos bajo ciertos valores y tradiciones, creencias, sentido de la vida y de las cosas. Evidentemente, este tipo de razones pone el acento en la importancia que tiene para la existencia el sentido de la vida y la formación del carácter. Ello implica que los tipos de familias que hacen homeschool por razones como éstas poseen fuertes convicciones –comúnmente religiosas- o bien les parece que la educación escolar llega a convertirse en un ‘multiplicador de versiones de hombre’, homologados, impidiendo así a la larga el verdadero desarrollo de las personas.

Quienes des-escolarizan por motivos académicos o pedagógicos, lo que tienen en mira es un mejor rendimiento de sus hijos. El espectro de matices de estos motivos es amplísimo: ¿qué se considera más importante para la formación (a muchos el currículo oficial se antoja excesivo)? ¿Cómo educar sin homologar, yendo al ritmo de cada persona? ¿Cómo ayudar a que cada uno saque lo más valioso –o lo que mejor hace, o lo que más le gusta- que tiene dentro? ¿Cómo hacer para tener una educación con transversalidad real? ¿Cómo educar realmente para la vida? Etcétera. Entonces, las razones atraviesan aspectos de rendimiento académico, de formación de la personalidad, y teorías pedagógicas nuevas. Por lo anterior, en las familias que se hace homeschool por estos motivos, para los padres de familia es muy importante el conocimiento, las ciencias, la cultura; e incluso es común que se dediquen a actividades de investigación, docencia, pedagogía o artes.

Y en tercer lugar, también muy fuertes, están los asuntos circunstanciales; padres de familia que se ven como obligados por la angustia de “lo que le pasa a sus hijos en la escuela”: bullying, discriminación, desatención, criminalidad, contra-cultura; contextos visibles sobre todo en zonas periféricas en las escuelas oficiales y, ligado a ello, la imposibilidad económica para enviarles a escuelas particulares que consideran adecuadas. También hay familias, sobre todo en las grandes urbes en que las distancias y los tiempos son cada vez más largos, que prefieren evitar a sus hijos grandes trayectos, pesadas tareas y múltiples actividades… y frente a ecuaciones de costo-beneficio optan por la desescolarización.

 

¿Cómo se hace?, ¿qué métodos existen?

 

Como es normal, “los modos” siguen a “los motivos”; las razones con las que el homeschool se justifica se reflejan siempre en algo de lo concreto de la práctica educativa en casa, por lo que al abanico de motivos corresponde otro de formas.

Aunque homeschool implica desescolarización, eso no significa necesariamente que la dinámica que se sigue esté exenta de “hábitos escolarizados”; por el contrario, en muchos casos es como si la misma escuela se fuera a casa. Se puede decir que hay tres grandes líneas: home-school, free-school, y un-school: desde una suerte de réplica de escuela llevada a la casa, hasta una práctica de negación y rechazo a la misma. Nuevamente, lo que cada forma trae dentro de sí, son motivos y objetivos.

Podría decir que personalmente me inclino más por el free-school, pero debo admitir que no me son indiferentes algunas razones de quienes se acercan más al homeschool y otras de quienes al un-school. De los hábitos escolares –homeschool– en casa, reconozco la referencia al canon disciplinar, el orden y el proceso de conocimiento, el valor debido y dado a ciertos hábitos, la unidad que aprende a guardar la memoria con la inteligencia, los momentos de evaluación (en el más sano sentido que guarda el término: ‘mostrar el valor’), entre otros. Por otro lado, el un-school rescata el carácter de ‘ver’ en lo cotidiano, aprender desde las cosas de la vida, la transversalidad natural de los conocimientos. Sin que sea un término medio perfecto, free-school se sitúa entre ambos: da valor al canon pero lo flexibiliza de currículos o tiempos cerrados, da espacio a las preguntas y permite más un seguimiento y métodos personalizados y flexibles.

En síntesis: hay modos generales que responden a motivos generales y hay personas que defienden ciertos métodos, filosofías y formas de escuela en casa, y otras que alegan la pertinencia y prioridad de otros.

Guardándome de un relativismo despojado de criterios claros, me parece cierto no obstante que no existen criterios absolutos a ofrecer a los padres de familia que se decidan hacer homeschool. Creo que a quienes tomamos esta opción nos corresponde definir, encontrar los motivos más adecuados, valorarlos, evaluarlos, ponerlos bajo la criba de la realidad que vivimos, las capacidades que tenemos, lo que nuestros hijos más necesitan: todo esto se hace en concreto, no es deseable que haya un manual que evite tal trabajo. Una vez encontrados los motivos, se buscarán las formas; con el tiempo, éstas se perfeccionarán y adecuarán si se está atentos a lo que va ocurriendo.

No obstante lo anterior, a nosotros nos ha servido tener ante los ojos una serie de criterios básicos, que comparto en una entrada posterior y que no son exclusivos de quienes hacen homeschool sino que pueden servir a todo padre de familia.

 

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