Escultor

OFICINA

 

«¡Qué bello lugar en el mundo es mi sótano!
¡Qué magnífico equilibrio el del corazón palpitante y las manos diestras;

el galopeo de las ideas y el silencio contemplativo;

la creación decidida mazo y gurbia en mano y la obediencia abnegada al pronunciarse de la madera!»

 

reza

 

«Qué cosa fuera,

qué cosa fuera corazón, qué cosa fuera

qué cosa fuera la maza»

sin madera.

 

HOMO FABER

«Me dispongo a trabajar.

Tomo gurbia y mazo y me siento en mi banco.

 

El trozo de madera que escogí

está allí puesto

diligente, presto, propicio, despierto.

 

¿Qué imagen escondes?,

-cuestiono-.

La tuya propia

-responde-.»

 

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